Enigmas gratuitos
Ciento veinte enigmas, filtrados como los necesites
Cógelos, cámbialos, úsalos. Están escritos para una búsqueda en un terreno de verdad: cada uno señala un escondite en lugar de una idea, y eso es justo lo que nadie te da.
Libres de uso · con respuestas · maquetados para imprimir
Elige lo que encaja con tu terreno
Los dos filtros se cruzan, y ningún cruce vuelve vacío.
Enigmas para esconder en un árbol
Tengo brazos y no tengo manos, y cada otoño lo suelto todo. Busca entre mis raíces.
EsconditeUn árbol
Fui alto, ahora soy asiento, y mis anillos cuentan mi edad.
EsconditeUn tocón
Cuenta mis anillos y sabrás mi edad, pero tendrás que talarme para preguntármelo.
EsconditeUn árbol
Mi sombra da la vuelta al prado en un día, y yo no he dado ni un paso.
EsconditeUn árbol solitario
Ovidio habría visto una ninfa que dejó de correr. Busca donde el tronco se abre.
EsconditeUn árbol hueco
Tres dueños se han peleado por el campo; ninguno discutió jamás el linde que señala.
EsconditeUn árbol mojonero
En verano todos vienen a sentarse debajo de mí. En invierno ya nadie me mira.
EsconditeUn árbol grande
Más brazos que un pulpo, más dedos que una mano, y ni un solo hueso.
EsconditeUn árbol
Sobrevivió al hacha porque no valía nada, y justo por eso es el más antiguo de todos.
EsconditeUn árbol torcido
Lo que esperaba Newton, lo que cuenta el leñador, lo que teme el ahorcado: el mismo sitio, tres veces.
EsconditeUn árbol
Lo podaron una sola vez, hace sesenta años, y se hizo un bolsillo al que no llega la lluvia.
EsconditeUn hueco de poda
Sus hojas solo caen en primavera, cuando las demás brotan: ese retraso es lo que lo delata.
EsconditeUn roble
Alguien me ató una cuerda alrededor, y desde entonces los niños se columpian en ella.
EsconditeUna rama gruesa
Soy la piel del gigante: áspera, gris, y nadie la acaricia nunca.
EsconditeLa corteza
Sujeto al gigante de pie, estoy bajo tus pies, y a veces salgo de la tierra.
EsconditeUna raíz
Soy la puerta de una casa que nadie construyó, y mis inquilinos tienen alas.
EsconditeUna caja nido
Dos iniciales y un corazón, grabados hace treinta años por gente que ya no se habla.
EsconditeUna corteza grabada
Llevo el mismo abrigo en la cara norte todo el año, y nunca se seca.
EsconditeEl musgo del tronco
Lo plantaron el día del armisticio, y es más viejo que todos los que recuerdan por qué.
EsconditeUn tilo conmemorativo
Creció dentro de una ruina, lo que demuestra que el tejado cayó antes que él.
EsconditeUn árbol entre los muros
La hiedra lo ha vestido tanto tiempo que ya no se sabe cuál de los dos sostiene al otro.
EsconditeUn tronco invadido
Nació de un hueso escupido por alguien que pasaba, y es lo único que esa persona dejó.
EsconditeUn árbol solitario
Tres troncos, una sola cepa: lo que parece una familia es en realidad un superviviente.
EsconditeUn rebrote múltiple
El viento del oeste le escribió la dirección: mira por qué lado se niega a crecer.
EsconditeUn árbol tumbado
Enigmas para una fuente, un estanque o un arroyo
Canto sin boca y nunca tengo sed. Las monedas caen en mi barriga.
EsconditeUna fuente
Bajo siempre y nunca vuelvo a subir. A los patos les gusto mucho.
EsconditeEl arroyo
Soy un espejo que nadie rompe, y una piedrecita me arruina siempre.
EsconditeUna balsa
Aquí lavaba el pueblo su ropa, y aquí se enteraba de todo lo demás.
EsconditeUn lavadero
Narciso se quedó demasiado rato. Aquí solo verás el cielo del revés.
EsconditeUn estanque
Frío, comunal y sin piedad. El agua corriente lo vació y nadie lo derribó.
EsconditeUn lavadero
Las ranas cantan en mi casa toda la primavera, y en agosto me quedo en casi nada.
EsconditeUna charca
Subo cuando llueve, bajo cuando aprieta el calor, y no me muevo nunca del sitio.
EsconditeUna balsa
Antes se echaba una moneda para pedir un deseo. Ahora se echa una colilla.
EsconditeUna fuente
Nada entra en ella y nada sale, y sin embargo su nivel cuenta los últimos seis meses.
EsconditeUna charca de prado
Dio su nombre al pueblo, el pueblo se lo dio a la calle, y ya nadie sube hasta ella.
EsconditeUn manantial captado
Tuvo que dejar de servir para que alguien la llamara bonita.
EsconditeUna fuente
Soy redondo, soy hondo, y una cuerda me baja un cubo.
EsconditeUn pozo
Los animales vienen a beber aquí y se van sin dar las gracias.
EsconditeUn abrevadero
Me giras y lloro. Sin mí, el huerto pasaría sed.
EsconditeUn grifo de jardín
Bajo desde un tejado y le devuelvo la lluvia al huerto, gota a gota.
EsconditeUn canalón
Soy el único punto del camino que se pasa sin puente y sin mojarse las rodillas.
EsconditeUn vado
Espero un año entero de tormentas para servir una sola vez.
EsconditeUn bidón de lluvia
Dio de beber a caballos que ya no existen, frente a una posada que existe menos aún.
EsconditeUn pilón de piedra
Dos peldaños, un brocal, y el recuerdo de que el agua no siempre salió de la pared.
EsconditeUn pozo cubierto
El puente lo dejó inútil, y sin embargo las piedras del paso siguen ahí.
EsconditeUn vado antiguo
Es más antigua que la palabra que la nombra, y la palabra es más antigua que la lengua.
EsconditeUn manantial
En invierno humea, en verano hiela los dedos: su temperatura no cambia, cambias tú.
EsconditeUna surgencia
El molinero lo cavó, el molinero se fue, y sigue corriendo sin moler nada.
EsconditeUn caz
Enigmas para un muro o una piedra
Cien piedras puestas a mano. Mira donde falta una.
EsconditeUn muro
Sirvo de frontera a dos campos y de casa a tres familias de lagartijas.
EsconditeUn murete
Me parió la montaña, me terminó el cincel, y desde entonces no hago nada.
EsconditeUn mojón
La que desecharon los constructores, según el libro. Mira la esquina.
EsconditeLa piedra angular
La levantaron antes de que existiera la escritura, y desde entonces tres religiones la han tomado prestada.
EsconditeUna piedra hincada
Soy gris, soy frío, y tengo un hoyo donde la lluvia se queda varios días.
EsconditeUna piedra grande
Trescientos años en pie, y ni una gota de agua sujetándolo por dentro.
EsconditeUn muro de piedra seca
Marcaba un límite que ningún papel conocía, y los dos vecinos lo respetaban más que la escritura.
EsconditeUn mojón
Subo sin piernas: se me sube un peldaño detrás de otro.
EsconditeUna escalera de piedra
Piedrecitas apiladas por los caminantes, para decir que alguien pasó por aquí.
EsconditeUn hito de piedras
Me pusieron plana para que los pies no se hundieran, y aquí sigo.
EsconditeUna losa
Soy la que el albañil colocó la última, arriba del todo, y sin mí se cae entero.
EsconditeLa clave del arco
Lleva una fecha, el nombre de un cantero, y la única mentira es la fecha.
EsconditeUna piedra de dintel
Desmontarla habría costado más que levantarla, y por eso sigue en pie.
EsconditeUn muro de bancal
Fue umbral, luego adoquín, luego peldaño: lo que cuenta no es lo que es sino cuántas veces sirvió.
EsconditeUna piedra reaprovechada
Lo que el glaciar dejó al marcharse, y que ningún hombre habría podido poner ahí.
EsconditeUn bloque errático
Enigmas para esconder bajo un banco
Cuatro patas y ningún paso. Los abuelos me conocen muy bien.
EsconditeUn banco
Tengo la espalda plana y solo trabajo a la hora de comer.
EsconditeUna mesa de picnic
Aguanto novios, jubilados y palomas, y no me he movido nunca ni un centímetro.
EsconditeUn banco
Tengo una placa atornillada con un nombre grabado, y no es el mío.
EsconditeUn banco conmemorativo
Es el único mueble del país que pertenece a todo el mundo.
EsconditeUn banco público
Tallado del mismo bloque que el muro que lo sostiene, nunca ha necesitado una reparación.
EsconditeUn banco de piedra
Su respaldo es completamente vertical, lo que lo fecha mejor que cualquier placa.
EsconditeUn banco de fundición
El desgaste de la madera dice dónde se sienta la gente; el del suelo, delante, dice cuánto rato.
EsconditeUn banco muy usado
Soy de madera, estoy mojado por la mañana, y nadie se sienta antes de que el sol me seque.
EsconditeUn banco de jardín
Tres patas, un tablero redondo, y vasos que se posan encima todo el verano.
EsconditeUna mesa de jardín
Mi madera fue un árbol, mis patas fueron una fundición, y no nos hemos movido desde entonces.
EsconditeUn asiento de parque
Mis tablas se han pintado siete veces, y las capas se cuentan por el canto.
EsconditeUn banco repintado
Mira un panorama que una cortina de árboles tapa desde hace quince años, y nadie lo ha girado.
EsconditeUn asiento mirador
Tres losas montadas en tablero, y la certeza de que ahí ya se sentaban antes de las sillas.
EsconditeUna mesa de piedra
Está excavado en la propia pared de la casa, para que el vigía se sentara sin entrar.
EsconditeUn poyo de portal
Espera un autobús que dejó de pasar, y la marquesina quedó porque desmontarla costaba más.
EsconditeUn asiento de parada
Enigmas para una verja o una cancela
Chirrío cuando me empujas y sueno cuando te olvidas de mí.
EsconditeUna verja
Cerrada soy un muro, abierta no soy nada. Busca por donde no soy nada.
EsconditeUna cancela
Dante coronó una de estas con una frase poco acogedora. La nuestra es más amable y se atasca igual.
EsconditeUna puerta
Dos hojas, una cadena y la cómoda ilusión de estar cerrada. Prueba mejor el gozne.
EsconditeUna verja
Tengo barrotes y no soy una cárcel. Me empujas para entrar en el jardín.
EsconditeUna cancela
Dos montantes, un pestillo, y trescientos años de manos levantándolo en el mismo punto.
EsconditeUna portilla
Su cerradura sobrevivió a su llave, su muro sobrevivió a su casa, y ella sobrevivió a los dos.
EsconditeUna cancela en pie
El muro llegó después que él, y se nota: la piedra se detiene en seco contra su jamba.
EsconditeUn portón primitivo
La gente me pasa por encima cuando tiene prisa, y es más rápido que abrirme.
EsconditeUna portezuela baja
Giro sobre mí mismo y dejo pasar a una persona cada vez.
EsconditeUn torno
Mis dos montantes son los originales; todo lo que colgaba entre ellos se ha cambiado tres veces.
EsconditeUna talanquera
Dos piedras hincadas, un dintel, y desde hace mucho nada que abrir.
EsconditeUn portalón antiguo
Guardó un jardín que se volvió aparcamiento, y sigue en ello.
EsconditeUna cancela de hierro
Su arco es más viejo que la carretera que pasa debajo, y nadie sabe adónde iba la de antes.
EsconditeUna puerta de villa
Su anchura se calculó para un carro, y por eso no cabe ningún coche.
EsconditeUn portalón de pajar
Dos goznes, ninguna madera, y la medida exacta de lo que valía el hierro cuando ardió la casa.
EsconditeUn portón desaparecido
Enigmas para un cartel o una placa
Señalo todo el día y nadie me da las gracias.
EsconditeUna señal
Soy de piedra y no me muevo, para que os acordéis de alguien.
EsconditeUna estatua
Estoy acribillado de agujeritos redondos, y ninguno lo hizo un tornillo.
EsconditeUn cartel agujereado
Un nombre, dos fechas y una rayita en medio. Todo lo que importó cabe en la rayita.
EsconditeUna lápida
Estoy clavado en un poste y digo el nombre del pueblo. Me leen nada más llegar.
EsconditeUn cartel de entrada
Llevo una flecha y no apunto a nadie. Sígueme y llegas; dúdame y das vueltas.
EsconditeUn poste indicador
Mi esmalte azul se descascarilla desde abajo, y el número desapareció antes que el nombre.
EsconditeUna placa esmaltada
Noventa y dos nombres para un pueblo que no llegó a trescientos. Ya nadie repasa la lista.
EsconditeUn monumento a los caídos
Dos municipios se disputan de quién es desde que se cayó, y ninguno la levanta.
EsconditeUn cartel de término
La volvieron a montar del revés en una reparación, y en cuarenta años nadie ha avisado del fallo.
EsconditeUn indicador invertido
El único libro del pueblo con las páginas de piedra y la última línea una fecha.
EsconditeUna estela
La levantaron por un hombre cuyas hazañas nadie recuerda y cuyo nombre todos saben.
EsconditeUna estatua
Tengo una boca delante y nadie me da de comer. El cartero me llena.
EsconditeUn buzón
Digo la hora sin pila y sin agujas, pero solo si hace bueno.
EsconditeUn reloj de sol
Estoy plantada al borde de la carretera, con los brazos abiertos, y no señalo nada.
EsconditeUn crucero de camino
Me pintan en un árbol cada quinientos metros, y sin mí te pierdes.
EsconditeUna marca de sendero
Llevo el apellido de una familia que dejó la casa hace veinte años.
EsconditeUna placa de buzón
Enseño el viento sin seguirlo jamás, y chirrío cuando cambia.
EsconditeUna veleta
Anuncia un comercio cerrado hace cuarenta años, y eso es justo lo que lo hace valioso.
EsconditeUn rótulo pintado
Alguien la endereza cada vez que un camión la engancha, y ya nadie sabe quién.
EsconditeUna placa de calle
Un santo cuya historia ya nadie recuerda, en un cruce cuyo ramal pequeño ya nadie toma.
EsconditeUna hornacina de camino
Cuenta los kilómetros hasta una ciudad que la carretera ya no sirve, desde que hicieron la variante.
EsconditeUn mojón kilométrico
Al cantero le faltó sitio al final, y es la última palabra la que guarda la prueba.
EsconditeUna inscripción apretada
Ha cambiado tres veces de nombre sin moverse un centímetro, y el más antiguo aún se lee debajo.
EsconditeUna placa de calle vieja
Cómo escribir uno tú mismo
Empieza por el escondite, nunca por el juego de palabras. Mira lo que hay de verdad en tu terreno, descríbelo como si pudiera hablar, y quita después la palabra que lo delata. Ese último paso es todo el trabajo.
Hacer que estos enigmas se jueguen de verdad
En el papel, un enigma se acaba en su respuesta. Aquí abre un radar de proximidad, una etiqueta QR sobre un objeto escondido de verdad, y una pantalla que dice quién lo encontró primero.