Enigmas gratuitos
Enigmas para un cartel o una placa
El cartel es el único escondite que ya lleva palabras, y ahí está la oportunidad: un enigma puede citarlo, torcerlo o contar sus letras. Cuidado con las estaciones, eso sí. Un tablón se repinta, un cartel provisional se muda, y una etiqueta pegada a lo que cambia sobrevive a su propia pista.
De 6 a 9 años
Una imagen por frase, y la respuesta se ve desde donde estás.
Señalo todo el día y nadie me da las gracias.
EsconditeUna señal
Soy de piedra y no me muevo, para que os acordéis de alguien.
EsconditeUna estatua
Estoy clavado en un poste y digo el nombre del pueblo. Me leen nada más llegar.
EsconditeUn cartel de entrada
Tengo una boca delante y nadie me da de comer. El cartero me llena.
EsconditeUn buzón
Digo la hora sin pila y sin agujas, pero solo si hace bueno.
EsconditeUn reloj de sol
Estoy plantada al borde de la carretera, con los brazos abiertos, y no señalo nada.
EsconditeUn crucero de camino
De 10 a 14 años
Un giro que hay que desmontar, y un remate en la última línea.
Estoy acribillado de agujeritos redondos, y ninguno lo hizo un tornillo.
EsconditeUn cartel agujereado
Llevo una flecha y no apunto a nadie. Sígueme y llegas; dúdame y das vueltas.
EsconditeUn poste indicador
Mi esmalte azul se descascarilla desde abajo, y el número desapareció antes que el nombre.
EsconditeUna placa esmaltada
Me pintan en un árbol cada quinientos metros, y sin mí te pierdes.
EsconditeUna marca de sendero
Llevo el apellido de una familia que dejó la casa hace veinte años.
EsconditeUna placa de buzón
Enseño el viento sin seguirlo jamás, y chirrío cuando cambia.
EsconditeUna veleta
Adultos
Una alusión, una ironía, y una frase que se da la vuelta en su última palabra.
Un nombre, dos fechas y una rayita en medio. Todo lo que importó cabe en la rayita.
EsconditeUna lápida
Noventa y dos nombres para un pueblo que no llegó a trescientos. Ya nadie repasa la lista.
EsconditeUn monumento a los caídos
Dos municipios se disputan de quién es desde que se cayó, y ninguno la levanta.
EsconditeUn cartel de término
Anuncia un comercio cerrado hace cuarenta años, y eso es justo lo que lo hace valioso.
EsconditeUn rótulo pintado
Alguien la endereza cada vez que un camión la engancha, y ya nadie sabe quién.
EsconditeUna placa de calle
Un santo cuya historia ya nadie recuerda, en un cruce cuyo ramal pequeño ya nadie toma.
EsconditeUna hornacina de camino
Experto
Una superficie que engaña, y una frase que no cede a la primera lectura.
La volvieron a montar del revés en una reparación, y en cuarenta años nadie ha avisado del fallo.
EsconditeUn indicador invertido
El único libro del pueblo con las páginas de piedra y la última línea una fecha.
EsconditeUna estela
La levantaron por un hombre cuyas hazañas nadie recuerda y cuyo nombre todos saben.
EsconditeUna estatua
Cuenta los kilómetros hasta una ciudad que la carretera ya no sirve, desde que hicieron la variante.
EsconditeUn mojón kilométrico
Al cantero le faltó sitio al final, y es la última palabra la que guarda la prueba.
EsconditeUna inscripción apretada
Ha cambiado tres veces de nombre sin moverse un centímetro, y el más antiguo aún se lee debajo.
EsconditeUna placa de calle vieja
Por escondite
Hacer que estos enigmas se jueguen de verdad
En el papel, un enigma se acaba en su respuesta. Aquí abre un radar de proximidad, una etiqueta QR sobre un objeto escondido de verdad, y una pantalla que dice quién lo encontró primero.